UNA MARIPOSA
Cuán capullo vacío que albergaba una preciosa mariposa, así me encuentro yo. Dudas me atormentan y no me dejan descansar. ¿Cómo sé yo que realmente me quieren, o solo son mentiras? Ahora mismo siento que estoy rodeado de miles de personas, pero querido por ninguna.
¿Quién te explica cómo saber si de verdad le gustas a alguien, o es solo capricho? A veces en la vida nos hacemos los ciegos solo por no estar solos, y al cerrar los ojos cerramos, sin darnos cuenta, el corazón. La otra persona nos puede estar entregando todo y tú sentir como si no estuvieras recibiendo nada. Por más que te diga que te quiere, no te llena, porque solo estás con esa persona por el simple hecho de llenar ese vacío que dejó aquella mariposa al marcharse.
Pero no, no es así de fácil. No cualquiera puede llenar ese vacío que aquella hermosa mariposa llenaba, que con sus caricias te hacía sentir protegido y que sus latidos con los tuyos estaban sincronizados. Vivían el uno para el otro.
Pero todo en esta vida tiene un momento fulminante, y por más que te aferraste para que no se fuese, sabías que lo más sensato era que lo hiciera, porque te lastimabas y mucho más daño le ocasionabas sin querer al retener a alguien que desea avanzar.
Quizás no te diste cuenta muy tarde que el verdadero problema eres tú. Nadie en la vida te dice qué hacer al momento de estar con alguien, y mucho menos cómo hacer que dure, ni mucho menos cómo actuar con esa persona sin hacerla sentir menos. Y todo gracias a tus acciones y tus actitudes fuiste desgarrando poco a poco ese capullo que los mantenía unidos.
Puedes decir que hacías las cosas bien, que el problema fue la otra persona, pero ambos sabemos que debes cambiar. Y he aquí el dilema: sabes que debes cambiar, pero no sabes qué cambiar, si según tú todo está bien. Eres una "maravilla" de persona, pero no solo estás tratando de tapar el sol con un dedo, ocultando la verdad de quién eres, de que tienes problemas, y algunos de esos van en tu forma de ser.
Esa forma de ser dominante y ruda, indomable, que te alzas sobre todos cuando quieres y solo porque así lo deseas, y que por cualquier mínimo error te hacía enfadar. Y por más que tratase la otra persona de hablar para calmar todo, siempre te alterabas, y luego de que esa discusión escalaba al punto de que se fuera esa persona, no tenías la delicadeza de pedir disculpas por ese maldito orgullo tuyo. Ese orgullo que te hace sentir superior a todos, ese es el que te destruye y no lo sabes. Tus pequeños actos iban destruyendo eso que tanto amabas.
Todos tenemos un límite, y gracias a ti esa persona llegó al suyo y no supo cómo continuar contigo.
Pero debes aprender que cuando quieres estar junto a alguien, debes bajar esos escudos e intentar comprender su forma de pensar y actuar. Si el destino los unió y tu corazón lo escogió, es por algo. Igual debes saber que elegiste bien, y sabiendo que elegiste a esa persona fue por su forma de ser, su carisma, su atención hacia ti, que los actos simples que parecían ante tus ojos la octava maravilla del mundo. Eso es lo que uno busca.
Y sí, puede que por bajar ese escudo, si no eliges sabiamente con el corazón, puede que te destruya. Pero ten presente que eso te hará más resistente y sabio. Siempre sé resiliente y nunca te desprovengas ante ninguna adversidad, y aprende a identificar los errores que cometiste para en la próxima omitirlos.
Tienes que aprender a elegir sabiamente, y si eres un ser humano te puedes equivocar, pero jamás vivir en un bucle de errores. Si sabes que no terminarás avanzando y solo te va a llenar de más dudas y frustración, luego terminarás vacío nuevamente. Que por más que busques a una, dos o tres personas, jamás llegarán a llenar ese vacío que tú causaste.
Sé sabio y ve con calma. Nadie te está obligando a llenar ese vacío. No te importe lo que los demás piensen, céntrate en ti y primero sana tus heridas anteriores que tú causaste con tus acciones. Analiza en qué te equivocaste, sé verídico e imparcial, aunque se trate de ti. No te perdones ningún error; eso es lo más importante.
Luego ya estarás con el vacío limpio y lleno de luz, y esas grietas y moretones del pasado ya habrán sanado, y esa oscuridad que albergaba tristeza, rabia y soledad verás cómo desaparece, y estarás ahora sí listo para recibir nuevamente a una mariposa.
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