HERIDAS AUTOINFLIGIDAS
Era una calle oscura, llena de cavidades de agua y mucha frigidez. A lo lejos, sólo podía visualizarse el reflejo de un alma desorientada y dañada, cansada de tanto sufrir e inmersa en la oscuridad que nadie se atreve a mirar, trata de buscar esa luz que ilumine su camino y ya cansada de andar sin rumbo por el callejón llamado vida, duerme y se despierta con los rayos del sol , llena de falsas esperanzas, con una luz que poco a poco se va atenuando y de forma inesperada, recae nuevamente en el dolor y la melancolía. Por otro lado, se percata de que continúa en la monotonía y que ese anhelo que hay en su corazón de confiar en los demás se ve afectado y no es más que ilusión y fugacidad por la llegada de las noches cargadas de soledad y tristeza. Es inevitable no deducir que a pesar de su continuo decaimiento, le es complejo aprender la lección de creer en los demás y entregarse sin reservas a alguien. Por lo tanto, comienza a implorar y auto culparse por la condic...