VIDA DE TRAGEDIAS


Fuego, fuego, ¿dónde quedó el fuego que ambos encendimos? Ya solo quedan cenizas en mi chimenea y las pocas llamas que quedan las estoy apagando con mis lágrimas que deseo pronto dejen de brotar. Este sentimiento que siento ahora mismo me hace odiar hasta mi propia vida. ¿Qué hice mal? Los seres humanos nos equivocamos. Solo quería otra oportunidad. No soy un ser perfecto, lo admito. Pero, ¿qué te hizo llegar a la conclusión de que todo acabase de la noche a la mañana? Ya no era tu amor, era solo un ser más del montón. ¿Y mientras, qué hago yo con todo el amor que me faltaba por entregarte? No puedo solo aceptarlo y dejarte ir. Me es imposible lograr que mi corazón acepte tu decisión que solo logró romper eso que prometiste cuidar. Me has herido de la peor manera posible y mi mente no me ayuda mucho a olvidar. A cada rato cierro los ojos intentando dormir y solo veo tu imagen y mis lágrimas nuevamente empiezan a brotar a cántaros, intentando extinguir ese fuego que aún conservo. Mi corazón no quiere aceptar que te marchaste para nunca más volver. Qué estúpido fue creer que vendrías para quedarte a mi lado para siempre. Esas veces que te decía "te amo" me hacen pensar que lo que sentíamos no era recíproco. Solo eras como un espejo mostrándome lo que yo quería ver, pero muy en el fondo ocultabas lo que verdaderamente eras, un ser sin sentimiento alguno intentando aparentar ser alguien que en verdad no eras. ¿Cómo puede ser posible que yo llegase a creer tantas mediocridades? De la noche a la mañana te creía todo lo que me decías. Llego a pensar que las personas nos cegamos cuando estamos enamorados y hasta ahora es que me doy cuenta, cuando ya no tengo fuerzas ni para levantarme, cuando no puedo ni comer por estar pensando en ti. Odio amarte de esta forma y, pese a que sé que el sentimiento no fue mutuo, te puedo agradecer por las veces que me hiciste creer que así lo fue. Gracias por cada momento de felicidad, cada "te amo" que, aunque sé que no fue sincero, me levantaba el ánimo de una manera increíble. No te alcanzo a odiar porque solo se odia lo que aún se quiere. Solo te pido que aún te quedes en mis recuerdos y que, con ayuda del tiempo, me ayude a levantarme y que cuando te vuelva a recordar, te recuerde como una persona que solo me enseñó a vivir cosas nuevas y saber que nada dura para siempre. También tener presente que cada día puede ser un final o puede ser el comienzo de una batalla más que me fortalecerá y preparará física y mentalmente para todo lo que me espera en esta vida llena de tragedias.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

¡GRACIAS, LUNA!

LOS RECUERDOS DE LA OSCURIDAD

EL DESASTRE DE MI CORAZON