RENDIRSE
¿Qué tengo? ¿Qué tengo?
Es un sentimiento que no he podido borrar; está arraigado en mi interior. Ese día jamás se me va a poder olvidar. Siempre que lo recuerdo, mi interior explota en llanto y se me comienzan a crear un conjunto de emociones que me hacen sentir mal con todo lo que me rodea: ira, tristeza, odio. Deseo tanto poder tirar todo eso en la caneca del pasado, pero siempre que lo intento, es un golpe más a mi interior porque me veo en la necesidad de recordar y automáticamente me traslado a ese patético día.
¡ODIO ESO!
Me arrepiento de haberme dejado llevar hasta terminar allí. Cómo quisiera haber podido tener la mentalidad que tengo hoy en día para poder evitarlo todo, pero lo hecho, hecho está, y es la cruda realidad. A pesar de todo, solo queda seguir avanzando con una herida más en el corazón, esperando que llegue esa cura llamada amor. Tratas de llenar ese vacío con vicios que no te llevan a ningún lado: sexo, alcohol, drogas. Todo lo que estás logrando es que cada día te malogres más. Vamos, levántate y empieza nuevamente a brillar. Eres un sol resplandeciente, ¿o es que no ves? Solo acércate a un espejo y observa tu mirar. En esa inmensa oscuridad que ocultas en tu interior hay una pequeña llama que poco a poco te da calor. Solo acepta tu destino, ya que solo es un desatino de la suerte. ¿Y qué ganas con desear la muerte? Te rendirías tan fácil. No lo pienses, solo hazlo. ¿Qué es lo peor que podrá pasar? ¿Puede ser peor de lo que has vivido? No lo creo. Solo piensa en ese inmenso deseo de seguir aprendiendo de la vida. Cada herida, cada golpe, solo te vuelve más fuerte. Un ser tan maravilloso no merece ser infeliz. La felicidad solo crea a personas mediocres con pensamientos fantasiosos. Quiero que salgas, descubras, cáete, ráspate y luego solo mira al suelo y levántate. Vuélvete a caer, y aunque sientas que estás a punto de decaer, mira atrás y observa todo lo que has avanzado. Esa nueva herida pronto sanará, solo mantente en calma y respira. Contén esas lágrimas de dolor y desesperación; no vale la pena llorar por todo lo aprendido. Eso que has vivido solo te hace alguien especial, que pronto, cuando todas sus heridas sanen, volverá a salir y buscará volver a tropezar y a herirse nuevamente. Pero jamás quiero que pase por tu mente la palabra RENDIRSE.
Comentarios
Publicar un comentario